Alfonso Masó
Cuando las ciudades se multiplican en perplejas rotondas, convertidas en fragmentados arcos de triunfo, no podemos comprender qué victoria celebran, qué extraña victoria de Occidente -a juzgar por su extraordinaria extensión en las geografías, la insoportable vacuidad de su “universal” ostentación- ¿Victoria sobre qué? ¿Sobre quienes?
Cuando las ciudades se multiplican en perplejas rotondas, convertidas en fragmentados arcos de triunfo, no podemos comprender qué victoria celebran, qué extraña victoria de Occidente -a juzgar por su extraordinaria extensión en las geografías, la insoportable vacuidad de su “universal” ostentación- ¿Victoria sobre qué? ¿Sobre quienes?