El genocidio como espectáculo y bendición
Alfonso Masó Rebelión
¡Qué exultante felicidad, qué éxito, qué poder, qué bendición!
Masacramos millones de seres humanos con la facilidad que fumigamos los pulgones del rosal, todo lo suyo será nuestro y sin embargo no acaba de existir suficiente trofeo mediático, no será suficiente el cainita ramo de rosas, aunque haya sido cosechado en sus jardines ardiendo, aunque represente el territorio arrasado y la vana, anónima, felicidad de amores y sueños convertidos en colaterales cenizas y paisajes de chatarras, harapos y chacales.
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